COLEGIO HISPANO-AMERICANO, 

Santiago de Chile, 1993

Calasanz,

puerta al futuro

Colegio Hispanoamericano

Año 1993.

 

 

La escuela es una puerta para las nuevas generaciones, que les abre al futuro. Calasanz está abierto de par en par, todos caben en él, todos pasan por él. 

Ansiosos de saber y de tener, pero aún no formados. 

Vacíos pero llenos de ilusión. 

Calasanz, un hombre vacío de sí para llenar a los demás, atento, vigilante, para que la letra y la vida sea doctrina que llene su vacío y sus anhelos de saber. 

 

Primero se fabrica un armazón para que se sostenga. Luego se va cubriendo de barro, pezzetino a pezzetino, buscando la forma y el espíritu de la persona. Según el material que vaya a devenir siendo, sobre esa figura se hace un molde de escayola. Se vacía, y el molde se rellena con cemento, en este caso. 

Horas de trabajo, manteniendo el barro húmedo, pero no blando, para lo cual la pieza ha de ser cubierta con plásticos adheridos al barro, hasta estar terminada la figura. 

Se colocó en el patio de honor del colegio Hispanoamericano, y se inauguró en solemne celebración. Los niños y niñas siguen subiéndose en las figuras y pasando a través del santo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bocetos, propuestas, miradas…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Seis bocetos previos entre los cuales el grupo de docentes seleccionó el que más les agradó. 

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